Historia de Ceutí

 Página actualizada por última vez el: jueves, 22 de mayo de 2008

SOBRE EL NOMBRE DE LOS TORRAOS

CAMBIO DE CAUCE DEL RÍO SEGURA EN EL SIGLO XVIII

SOBRE ESCUELAS EN LOS TORRAOS

LA HERMANDAD DE ÁNIMAS DE CEUTI

EL CUARTEL DE LA GUARDIA CIVIL DE CEUTÍ

ENRIQUE CLAVIJO NAVARRO

La Muralla del Alto

 
   

 

SOBRE EL NOMBRE DE LOS TORRAOS

 Sobre el topónimo de Los Torraos no conocemos con exactitud su significado, hasta ahora. No hemos encontrado ningún documento que nos indique el por qué de este nombre a esta pedanía de Ceutí.

Preguntando a los más antiguos del lugar, comentan que el nombre les viene por haber existido en el siglo XIX un hombre que se dedicaba a asar los garbanzos (torraos), y de ahí le viene el apelativo.

Decir que en este siglo XIX, existían en Ceutí, diversos hornos para “torrar” pimientos, es decir, tostar los pimientos para la elaboración posterior del pimiento molido.

El término “torrar”, lo encontramos en diversas Actas Capitulares del Ayuntamiento para denominar el acto de tostar o asar los pimientos.

Cabría la posibilidad de que algunos de los hornos mencionados, se encontraran en este paraje y de ahí pudiera prevenir el nombre de Los Torraos.

 De una manera u otra, en los documentos existentes en el Archivo del municipio, la primera vez que aparece el nombre de Los Torraos, es en 1857 en un juicio por un hurto, donde especifica que unos pastores de Los Torraos, se encontraban cerca del lugar.

Por el mes de febrero de 1881, se da cuenta de una instancia que hace al Ayuntamiento Francisco Arnaldos Saurín, vecino de Murcia, en concepto de Administrador de los bienes del Sr. Ángel Guirao Navarro. Solicitaba de la Corporación se le concediera autorización para variar el camino que existía en el término jurisdiccional y que conducía desde el pago de la Casíca al de Los Torraos.

A comienzos del año 1888, en el nomenclátor de las ciudades, villas, lugares y aldeas y demás entidades de población de España, la Dirección General del Instituto Geográfico y Estadístico se hace mención de la pedanía, indicando que existen 11 casas con una población de  33 habitantes.

Por tanto, a partir de mediados del siglo XIX, el nombre de Los Torraos, aparece con asiduidad en los documentos referentes al municipio de Ceutí.

              José Antonio Marín Mateos

                                                                                  Cronista Oficial de Ceutí.

 

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CAMBIO DE CAUCE DEL RÍO SEGURAEN EL SIGLO XVIII

 A mediados del siglo XVIII, en el  periodo de 1736 a 1740, encontramos obras y reparaciones en la iglesia. El motivo más importante de estas obras, vendría dado por la inundación producida por el río Segura en 1736, conocida como la riada de San Lino.

 Esta riada provocó que el río Segura cambiara su cauce en algunos tramos, “se vendieron a Francisco Riquelme, vecino de Murcia, 4 tahúllas de tierras propias de esta fábrica en la huerta de dicha villa de Zeutí, en el soto que dicen de las Pezetas o el Álamo, que por haber echado el río por otra parte el año 1736 (riada de San Lino), se hallan ahora en la cuenta de la villa de Molina”. No es de extrañar por tanto que la Acequia Mayor que corre paralela a la iglesia se desbordara e inundara el templo, dañándolo en mayor o menor medida, de ahí que “se abonen 5 reales que consta del recibo de dicho cura, haber tenido de costo el desaguar aquella iglesia en 1736”.

 Encontramos también obras de albañilería por valor de  1.186 reales, los mismos que consta de certificación que presenta en la villa de Molina en 9 de junio de 1737, dada por Joseph Gil Navarro, maestro alarife de esta ciudad, morador en el lugar de la Ñora, haber tenido de costo los reparos que en dicho año se hizo por su mano en dicha iglesia de Zeutí, en la sacristía a la que le hizo cielo raso, gradas en las puertas del sagrado de la plaza, hacer un altar con rodeles; enlucido por dentro de la torre y otros diferentes reparos.

También se abonan por trabajos de carpintería 144 reales a Pablo y Juan Martínez y Matías Contreras, maestros carpinteros, por el trabajo y valor de una escalera de pino, tablas que se le pusieron al monumento de la iglesia, una caja para los difuntos, una matraca, un pie de facistol, una ventana y tarima para la sacristía, en que se incluye el yeso que se gastó y otros remiendos de madera.

 Por estas mismas fechas se pagaban 1.222 reales a Juan Marín, maestro dorador de Murcia, con cuya cantidad parece estar enteramente pagado los 5.000 reales en que estaba ajustado el gasto de dorar el retablo de la iglesia, y de los 129 reales por componer la imagen de Santa María Magdalena y también de los 300 reales por el valor de panes de oro.

 Años después y en el testamento del presbítero D. Pascual Lozano Vicente, encontramos entre sus propiedades una Hacienda de riego, Pago y Soto de Pezetas, con otros tres bancales en el Pago de Mazadar Alto y Soto, que estos lindan con levante con Juan de Lorca, caja del río Viejo de por medio (en 1736 tuvo lugar una avenida o inundación del río Segura, conocida como la riada de San Lino, que cambió el cauce del río Segura, quedando algunas tierras que se encontraban en la jurisdicción de Ceutí en las del municipio de Lorquí) mediodía Dña María Pérez; poniente, ribazo; y norte Peregrín, y lo restante y principal de la hacienda, toda ella moreral y árboles frutales, con dos cuartos de casa de cal y canto, tejados y un cercado tapiado, y su caballeriza inmediata a dichos cuartos. Linda por levante río Segura; mediodía D. Francisco de Llamas; poniente Acequia mayor, y Norte, tierras del Conde de Montealegre

 Poseía también un pedazo de Soto por mi labrado, sito antes en la huerta de Ceutí y al presente en el de Lorquí por la mudanza del río Segura, que linda al norte con la Alameda de D. Jesualdo Riquelme, levante con el río Segura; mediodía con otro pedazo de tierra montuosa y de igual clase que la antecedente, aunque litigioso ante la Real Justicia de Lorquí,  cercando ambos pedazos por poniente y mediodía el río actual de Segura en parte, y confrontando a tierras mías sitas en Ceutí.

                                                                                  José Antonio Marín Mateos

                                                                                  Cronista Oficial de Ceutí.

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 SOBRE ESCUELAS EN LOS TORRAOS

 En 1926 el número de vecinos de la pedanía de Los Torraos se elevaba a unos 100, situado a unos 3 Km. del casco de la población, siendo casi imposible el poder dar instrucción a los niños, por ser expuesto dejarles ir solos a tan larga distancia, desde sus casas a las Escuelas Nacionales de la localidad, de ahí los justificados deseos de aquellos vecinos de tener medios para educar a sus hijos.

 Por medio de una colecta se empieza a construir una casa para escuela, pero las obras tienen que paralizarse por falta de medios económicos. El entonces alcalde de Ceutí, Vicente Martí Nieto, junto con la Corporación municipal decide solicitar a la Diputación provincial, una subvención de 3.000 pesetas, con cuyo auxilio podrían terminarse las obras.

 El 12 de mayo de 1927 se hace la escritura de compra-venta entre la Corporación municipal y Francisco Navarro Félix, de un trozo de terreno de su pertenencia en el partido de Los Torraos, para la construcción de una casa escuela en dicho término.

 Se publica una  Real Orden del Ministerio de Instrucción Pública y Bellas Artes, concediendo a los municipios que cuenten con caseríos poblados, con más de 300 habitantes, comprendidos en una extensión de 2 Km. de radio y una distancia superior a 3 Km. del núcleo principal, sin medios de comunicación con éste, que impida que los niños asistan a las escuelas existentes, lo manifiesten a la Dirección General por conducto de la Inspección de Primera Enseñanza de la provincia, para la construcción de escuela y casa-habitación del maestro. Ante esta noticia, el Ayuntamiento decide solicitar al Director General de Primera Enseñanza, la construcción de un grupo en las inmediaciones del caserío de Los Torraos para instalar en él una escuela mixta regida por maestro, ofreciendo en concepto de aportación el solar adquirido recientemente por el Ayuntamiento, la obra ya ejecutada en el citado solar y el 10% de las obras que quedan por ejecutar, tanto en la escuela como en la casa-habitación del maestro, que se hará en firme, una vez que se conozca el presupuesto de las mencionadas obras.

 El 11 de enero de 1930 se recibe una subvención de 1.975 pesetas de la Diputación provincial para ayuda de las obras en la Casa-Escuela de Los Torraos, para que quede terminado el salón dedicado a clase y habilitar una casa particular para vivienda del maestro. El dinero queda depositado en poder del alcalde, Vicente Martí Nieto, por no tener condiciones de seguridad la Caja de caudales del Ayuntamiento.

 Se reconoce a Francisco Navarro Hurtado, el derecho de utilizar la pared medianera que existe en la Casa Escuela, por la parte de poniente cuando éste tenga por conveniente, puesto que en este acto cede para ayuda de la obra el material de piedra que contiguo al edificio en construcción tenía de su propiedad, valorado en 108 pesetas y un carro de yeso en 21 pesetas.

En el mes de marzo de ese mismo año, se pide un nuevo distrito que se llame Los Torraos, compuesto por los caseríos de: Los Torraos, Bombillo, Casones, y Vista Alegre para terminar las escuelas de Los Torraos.

 Llegamos al mes de julio de 1931 y siendo alcalde del municipio, Isidro Lacal Botía, se nombra maestro de la escuela mixta de Los Torraos, a José Sarabia Martínez, con título en la profesión y sin retribución alguna en el momento hasta que la Corporación cuente con medios para ello, solicitando la ampliación de dos grados o secciones en las escuelas del municipio, una de niños y otra de niñas, como así mismo una clase de párvulos por ser insuficiente la que hay.

El 7 de octubre se abona la cantidad de 16 pesetas con 64 céntimos por el importe del fluido eléctrico suministrado a la escuela, en los meses de abril a agosto del año actual.

Algunos días después, el Ayuntamiento decide llevar a efecto la terminación de la sala de clase de la escuela mixta del paraje de Los Torraos de nueva creación, siendo los gastos satisfechos de los fondos municipales, de no conseguir la cantidad solicitada a la Diputación provincial.

 En septiembre de 1932 se solicita por parte del Ayuntamiento a la Dirección General de Primera Enseñanza, que la escuela mixta de Los Torraos, se convierta en una unitaria de niños y otra de niñas, solicitando la subvención correspondiente para las obras que se tiene que efectuar, así como la construcción de un grupo de 10 secciones en Ceutí, destinado a ambas escuelas graduadas y habilitar el edificio de la actual graduada de niños previo el arreglo suficiente para escuela de párvulos. Se ordena variar el rótulo de la Escuela Graduada de Niñas y desaparezca el que tiene en la actualidad, comunicándoselo a la Directora del Centro

Sin embargo, al año siguiente, todavía no se ha solucionado la casa-habitación para el maestro, ya que se acuerda habilitar en la casa propiedad de Francisco Navarro Hurtado, en el paraje de Los Torraos, para vivienda del maestro de instrucción pública por carecer de casa-habitación, abonando de los fondos municipales 165 pesetas al propietario.

 MAESTROS DE LA ESCUELA MIXTA DE LOS TORRAOS. AÑOS 1931-1943

Año

Nombre y apellidos

Concepto

Posesión

Cese

1931

José Sarabia Martínez

Interino

5-noviembre-1931

26-junio-1933

1933

Francisco Velázquez Gonzálvez

Propietario

27-junio-1933

9-abril-1936

1936

Jerónimo Díaz Montero

Interino

15-abril-1936

Servicio Militar

1937

José Sarabia Martínez

Interino

31-agosto-1937

20-octubre-1937

1937

José A. López Montoya

Propietario

20-octubre-1937

-------------

1936

Jerónimo Díaz Montero

Pro. Prov.

15-abril-1936

31-dicbre-1943

 En 1936 se jubilaba el maestro de la Escuela Mixta de Los Torraos Francisco Velázquez Gonzálvez, por ceguera total.

José Antonio Marín Mateos

Cronista Oficial de Ceutí.

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LA HERMANDAD DE ÁNIMAS DE CEUTI

Las cofradías eran asociaciones piadosas, puestas bajo la advocación de un santo patrón. Durante la Edad Media, cofradías y corporaciones estaban estrechamente unidas. La religión y la profesión se hallaban enlazadas y en consecuencia estos dos tipos de organización se presentaban unidos.

Las cofradías agrupaban artesanos de distintos oficios, y los miembros de una corporación podían pertenecer a cofradías diferentes. Las cofradías organizaban las ceremonias religiosas, se ocupaban de los pobres y administraban las finanzas de la comunidad. En España aparecieron en el siglo XI, se desarrollaron en el XII y se multiplicaron durante toda la Edad Media. De las cofradías surgieron Los gremios, enlazados con ellas o independizados totalmente.

Otro agrupamiento, además de los gremiales, son aquellas que tienen como función principal el sufragio por los muertos, y no sólo de cofrades, que era propio y privativo de todas, sino por un conjunto más amplio; son las apellidadas de las Benditas Ánimas, que eran las que albergaban personas de todos los grupos sociales, y daban más cabida al pueblo llano.

En Ceutí, las primeras noticias que conocemos con respecto a hermandades o cofradías datan del siglo XVI, es decir, a partir de que los mudéjares ceutienses se convirtieran al cristianismo. Las primeras cofradías que se forman son: las del Santísimo Sacramento, la de Ntra. Sra. de la Concepción y la de Ntra. Sra. del Rosario, apareciendo posteriormente nuevas hermandades como la de Los Santos Médicos San Cosme y San Damián, o la de las Benditas Animas.

En 1613 es Diego Marín, el que al hacer su testamento, mandaba que se le dieran a las Cofradías de Ntra. Sra. del Rosario y a Ntra. Sra. de la Concepción, media fanega de arroz a cada una, a la del Santísimo Sacramento 4 celemines de arroz, a San Cosme y San Damián 14 celemines y a la fábrica de la Iglesia 13 celemines. Así mismo, a la fábrica de la Iglesia y para la ermita de los Santos Médicos, donaba dos celemines de trigo, y para las cofradías citadas anteriormente y para las Ánimas del Purgatorio, 2 celemines de trigo a cada una.

En 1622 Alonso de Aledo,  donaba a la Cofradía de las Benditas Ánimas del ( Purgatorio de la villa de Ceutí, un bancal de una cuarta de tierra con cuatro oliveras en el pago de las Viñas, con cargo de una misa cantada perpetua, siendo su limosna de cuatro reales y medio anuales.

El primer Mayordomo que conocemos de la Cofradía de las Benditas Ánimas del Purgatorio de la villa de Ceutí, es Sebastián Díaz, que en diciembre de 1684, al realizar su testamento, declaraba haber sido durante 12 años Mayordomo de la citada Cofradía, y aunque había hecho con toda solicitud las cuentas, no obstante por si algún descuido había tenido o pudo haber en las cuentas de su cargo y especialmente por la devoción que sentía por la misma, y para que Dios nuestro Señor tuviera piedad de su alma, dejaba en sus últimas voluntades a la citada Cofradía, un bancal de tahúlla y media de tierra blanca que tenía en el pago de Mazadar, que lindaba con tierras del convento de la Merced, José García y tierra de María Rodríguez, viuda de Damián Carrillo y brazal regador, el cual había comprado a Joseph Valero, de dicha villa de Ceutí, libre de censo, capellanía ni ninguna carga, siendo su voluntad que lo poseyera perpetuamente la Cofradía de Ánimas, con cargo de una misa rezada cada año por el réquiem de su alma en cada año el Día de los Difuntos, y lo demás que quedase de dicho bancal fuese para el aumento de las limosnas de las misas que en dicha cofradía y parroquial se celebran por las Benditas Ánimas del Purgatorio, sin que los Mayordomos que fueren de dicha Cofradía ni otra persona, ni en ningún tiempo puedan vender dicho bancal, cambiarlo ni en manera alguna enajenarlo, lo que perpetuamente para siempre jamás a de ser de dicha Cofradía. Siendo testigos Juan de Valenzuela, Francisco Carrillo y Juan de Lorca Carrillo.

José Antonio Marín Mateos.

Cronista Oficial de Ceutí.  

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EL CUARTEL DE LA GUARDIA CIVIL DE CEUTÍ

El 5 de septiembre de 1915 el alcalde de Ceutí, Ramón Jara Fernández, presentaba al resto de la Corporación la necesidad de que se estableciese en esta población un puesto de la Guardia Civil, por ser la más eficaz garantía para todos los intereses generales del Municipio. Se acordaba solicitar al Excmo. Sr. Ministro de la Gobernación el establecimiento de un puesto de la Guardia Civil, ofreciendo facilitar y pagar por su cuenta la Corporación, bien el edificio capaz y decente o el alquiler que el mismo devengase.

A comienzos de los años veinte, son varias las peticiones que hace el Ayuntamiento de Ceutí para el establecimiento en la población de un puesto de la Guardia Civil, compuesto por un sargento o cabo y cuatro números o guardias por ser de suma necesidad para la conservación del orden y la seguridad de los intereses de la población. Tras las gestiones realizadas para la adquisición o edificación de una casa para cuartel o alojamiento de esta fuerza, sólo faltaba ofrecer el menaje y útiles necesarios a dicho fin.

El 11 de junio de 1922, el entonces alcalde de Ceutí Ramón Jara Fernández, junto con la Corporación municipal, acuerdan proceder a la adquisición de cinco camas reglamentarias vestidas y cinco perchas, una tinaja, una palangana, un palanganero, un jarro para agua, una mesa, dos bancos, una tablilla de órdenes, un rótulo para la Casa-Cuartel, un estuche dactilotópico, una bandera con su asta y un sello y tampones con caja para la correspondencia.

El 17 de septiembre de 1922, el Alcalde informaba a los demás miembros del Ayuntamiento sobre el comunicado del jefe de la Guardia Civil de Archena, de la concesión por parte de la superioridad, de la instalación del puesto solicitado por el Ayuntamiento y que la fuerza que había de constituirlo estaba ya designada y muy próxima su incorporación.

En vista de la urgencia manifestada y careciendo de local adecuado en donde alojarla, se formalizaba un contrato con Dionisio García Lorente para alquilar la casa nº 2 de la calle D. Eloy, la cual pertenecía a Nicolás Jara Fernández, para alojamiento provisional de la fuerza del benemérito Cuerpo.

El 11 de noviembre de 1923, y siendo alcalde del municipio Manuel Hurtado Fernández, el Ayuntamiento firma un contrato de compra-venta de la Casa-Cuartel que había edificado el anterior alcalde Ramón Jara Fernández. El precio de venta era de 22.500 pesetas, dando el Ayuntamiento una entrada de 3.000 pesetas y las 19.500 pesetas restantes, se pagarían en 5 anualidades consecutivas, venciendo la primera en agosto de 1924 y años sucesivos. La Corporación se comprometía mientras tanto en abonar un alquiler de 1.500 pesetas anuales, con el derecho de retenerse para sí las cantidades amortizadas.

Sin embargo en 1930, y siendo alcalde de Ceutí Ramón Jara López (hijo de Ramón Jara Fernández), en sesión de 7 de abril, de nuevo sale a la palestra el tema de la Casa-Cuartel de la Guardia Civil. Después de un debate entre los concejales, se acordaba rescindir el contrato de compra-venta y que quedara el cuartel en propiedad de su dueño,  llevando a efecto un nuevo contrato de inquilinato a razón de 1.500 pesetas anuales pagaderas por trimestres vencidos.

Dos años más tarde  y siendo alcalde de Ceutí  Isidro Lacal Botía, en sesión de 9 de noviembre, se manifestaba las irregularidades en lo referente a la Casa Cuartel, puesto que el Sr. Jara se aprovechó de la época en que su hijo fue el alcalde, así que era motivo de estudio por la Corporación, de cuantos datos, libros, cartas oficiales y oficios había en los archivos municipales, desde que se efectuó la compra del inmueble.

Sin embargo el 16 de noviembre de 1934, hay una reunión del alcalde Eloy Lacal Botía, con algunos concejales y el dueño de la Casa-Cuartel Ramón Jara Fernández, y para evitar en lo sucesivo rozamientos y disgustos que pudieran sobrevenir, la Corporación por unanimidad acordaba dejar en suspenso y sin validez alguna, todos los acuerdos anteriores relacionados con este asunto sin limitación de derechos para una y otra parte, reconociendo como único dueño a Ramón Jara Fernández, al que en vista de las reparaciones recientes que había efectuado y tenía que efectuar por su propia cuenta, se le asignaba un alquiler anual de 2.000 pesetas, haciendo constar que según presupuesto actual y de años anteriores se le adeudaba 3.375 pesetas, a las que renunciaba a favor de esta Corporación.

El 8 de abril de 1960, siendo alcalde del municipio Juan Antonio Ayala Meseguer, se proponía solicitar de la  Dirección General de la Guardia Civil la construcción de un cuartel para alojamiento de la fuerza del citado cuerpo de la localidad, suficiente y capaz.

El motivo venía dado porque en el lugar donde se encontraba alojada la fuerza, era un edificio de alquiler antiguo, que no reunía las condiciones debidas de alojamiento para esta finalidad.

Sin embargo, esto no llegó a realizarse y el día 1 de febrero de 1961, la Casa Cuartel de la Guardia Civil que durante tantos años formó parte de la vida de Ceutí, cerró sus puertas para siempre.

 

José Antonio Marín Mateos.

Cronista Oficial de Ceutí.  

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ENRIQUE CLAVIJO NAVARRO

Una de las familias vinculadas a Ceutí durante el siglo XIX fueron los Clavijo, debido a las posesiones que tenían en el municipio, tanto en tierras como en inmuebles.

Entre los bienes inmuebles que poseía Enrique Clavijo, encontramos un molino harinero, cuatro casas y dos hornos de torrar pimientos, amén de las tierras que poseía.

Por lo que se refiere a su madre, Ana Navarro del Corral, era dueña de seis casas por las que abonaba 120 pesetas de contribución territorial.

Así en 1868, encontramos la venta que realiza Mª de la Luz Clavijo al Ayuntamiento de Ceutí de una casa situada en la Calle de La Gacha nº 1 (actual Francisco Ayala Lorente) para ser utilizada como escuelas.

El 5 de marzo de 1876, siendo alcalde Vicente García Bernabé, en sesión ordinaria el Ayuntamiento de Ceutí aprueba: “queriendo dar a Enrique Clavijo y Navarro, una prueba de la gratitud que le profesa el pueblo por los inmensos beneficios que con incansable afán viene dispensándole y lo mismo en otros tiempos su difunto padre Manuel Clavijo Capdevila, y asociándose a los sentimientos del vecindario, la Corporación ha tenido a bien nombrarlo Hijo Adoptivo de esta Villa. Se ordena se le expida el correspondiente Diploma para su satisfacción”.

En el mes de mayo se le abonan a Bernardino Pérez Martínez, la cantidad de 46 pesetas para que pague a José Lorente, el importe del diploma hecho con todo lujo para Enrique Clavijo Navarro, del nombramiento de hijo adoptivo de esta localidad.

Para conocer un poco la figura de Enrique Clavijo, tenemos que remitirnos a su vida política en la ciudad de Murcia.

En octubre de 1879, tras la riada de Santa Teresa, lo encontramos como invitado del Gobernador, junto con las personas más caracterizadas de la ciudad como miembro de la Junta Local de Socorro, para que gestionaran cerca del Gobierno, los eficaces socorros que necesita, y pedir a S. M. el Rey Alfonso XII, a los propietarios de Murcia que residen en Madrid, y a todos, una limosna, sea en la forma que quiera, para esta infortunada ciudad.

En 1886 y siendo alcalde de Murcia el Marqués de Ordoño, encontramos a Enrique Clavijo como tercer teniente de alcalde, así como perteneciente al Consejo de Administración de la Cooperativa de Empleados, junto a José Cayuela, Gaspar de la Peña, Manuel Nolla y otros grandes propietarios de la Región.

Tanto su madre Ana Navarro del Corral, como su esposa Concepción Carrillo Cabeza  de Vaca, las encontramos en los medios de sociedad, ayudando a los pobres de solemnidad de la parroquia de San Andrés y a los damnificados de Granada y Málaga por motivo de los terremotos, con donativos que superan las 100 pesetas.

En  diciembre de 1887, el Diario de Murcia recogía la llegada del obispo de la diócesis a la parroquia de San Andrés en estos términos:”A las 4,30 de la tarde, llegó a San Andrés el Sr. Obispo, e inmediatamente y lloviendo, se puso la procesión en marcha, llevando el estandarte de guía Enrique Clavijo”

Como miembro del partido Liberal, estuvo especialmente relacionado con el Ministro de la Gobernación, Trinitario Ruiz Capdepón, con el que le unía una gran amistad que en sus visitas a nuestra región se hospedaba en su casa, incluso en algunas ocasiones acompañó a la familia Clavijo a sus posesiones de Ceutí en los periodos  vacacionales del verano. El 21 de abril de 1887 el Diario de Murcia se hacía eco de la siguiente noticia:

Ayer mañana, en el tren correo de Madrid, llegaron a esta ciudad, el Sr. Ministro de la Gobernación D. Trinitario Ruiz Capdepón y el general Primo de Rivera. El Sr. Ministro que se hospedó en casa de nuestro estimado amigo Enrique Clavijo, salió ayer tarde para Orihuela.

Aunque esta no sería ni la primera ni la última vez, que se repitiera la visita. Con fecha 7 de febrero de 1891 de nuevo el Diario de Murcia recogía la noticia:

Ayer mañana salieron a la estación a esperar al Sr. Ruiz Capdepón, gran número de amigos y correligionarios, entre ellos, los Sres. Esteve, López Somalo, López Parra y Clamares. El Sr. Ruiz Capdepón, se hospedará en la casa de D. Enrique Clavijo.

En 1889 de nuevo encontramos a Enrique Clavijo, metido de lleno en  la vida política de la ciudad de Murcia formando parte en la siguiente  candidatura: Eulogio Serrano, Alejo Molina Márquez, Marqués de Ordoño, Pascual Abellán, José Cayuela, Pedro Gómez Esbry, Andrés Baquero, Enrique Clavijo, Marqués de Villalba, Juan López Somalo, Joaquín García García, Pablo Torres, Joaquín Fontes, José Montesinos, José Clemares, Enrique Gálvez, Juan Moreno López, Ricardo Guirao, Joaquín Casalduero, Francisco Carrillo, Luis Pérez Trigueros, y Marqués de Peñacerrada.

Al año siguiente lo encontramos como concejal del Ayuntamiento de Murcia en la Comisión de Propios y en las Comisiones de Quintas junto a Antonio Clamares, Joaquín Casalduero, Jesualdo Almansa, José Cayuela, y Francisco Horte, entre otros.

En octubre de 1897, Enrique Clavijo es designado candidato oficial a Diputado a Cortes por el distrito de Mula. Su visita al citado municipio era recogida así: Hemos tenido en ésta a los dos aspirantes a la honrosa investidura del diputado, y el que últimamente lo ha hecho, ha sido el Sr. Clavijo, al que se le ha tributado una entusiasta acogida por todos los elementos del partido liberal. Ha recorrido los pueblos de Albudeite, Pliego y Bullas, y en todos ha sido objeto de iguales demostraciones de adhesiones a su política, sumando valiosos elementos. Gana por amplia mayoría.

En 1901 y en la guía oficial de cargos y honores vitalicios encontramos  con la cruz de Isabel la Católica a Enrique Clavijo desde 1894.

En junio de 1903, el periódico El Liberal, informaba de la inauguración del Circulo Canalejista, con las siguientes palabras:

Ocupaba la presidencia el jefe local del partido D. José Cayuela. Comenzado el acto, se dio lectura al reglamento por el cual ha de regirse el Círculo, acordándose que quede sobre la mesa para que pueda ser examinado por los socios.

Se procedió a la elección de Junta Directiva, que dio el siguiente resultado: Presidente: D. Lorenzo Pausa. Vicepresidente: D. Enrique Clavijo. Entre los actos a celebrar: se darán conferencias, promoviéndose discusiones sobre arte, ciencia y literatura; y que se creará una biblioteca para los socios y especialmente para los obreros que gusten acudir a ella.

El día 27 de octubre de 1911, fallecía Enrique Clavijo, el periódico El Liberal daba cuenta de la noticia:

Con extraordinario acompañamiento de duelo, se verificó ayer tarde, en la iglesia parroquial de San Andrés, el entierro del señor D. Enrique Clavijo. Después de las preces del ritual en la referida iglesia, fue trasladado el cadáver a la de Jesús, donde se rezó un responso, por pertenecer el finado a la cofradía de Nuestro Padre Jesús.

La presidencia del duelo era tan numerosa que es muy difícil enumerar a los que la componían. Citaré los que recuerdo. Inmediatamente detrás del cadáver, y en representación de la familia, iban D. Anselmo Sandoval, D. Mariano Palarea, D. Federico Capdepón. Luego, seguían: el gobernador de la provincia, D. Enrique Guillamón, D. José Cayuela, D. Salvador Martínez Moya, D. Manuel Nolla, D. Vicente Pérez Calleja, marqués de Peñacerrada D. Isidoro de la Cierva, D. José Servet Brugarolas, D. Ángel Guirao, etc.

 

José Antonio Marín Mateos.

Cronista Oficial de Ceutí.  

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La Muralla del Alto

XIV JORNADAS DE PATRIMONIO HISTÓRICO Y ARQUEOLOGÍA DE LA REGION DE MURCIA MEDIEVAL Y MODERNO

El solar abarcaba una casa y una cochera, que fueron derribadas con motivo de la remodelación de las escaleras de acceso a la zona conocida como “El Alto”. Una vez realizada la supervisión del derribo en los primeros días por parte de la promotora, se procedió ya una vez documentado el lienzo de muro islámico, a proceder de manerasistemática a la excavación propiamente dicha, no sin antes llevar a cabo la supervisión del derrumbe del techo de la cochera que cubría parte del muro islámico.

Los trabajos arqueológicos en el solar documentarios varias fases de ocupación:

Fase 1ª Época contemporánea: En esta fase se construye la calle que se sitúa encima de la cochera y que da acceso a los vecinos de la zona.También en esta fase se desarrolla la cimentación básica que sustenta la calle de asfalto. Esta obra rompe los niveles más elevados del muro islámico ya que tras esta actuación solo quedaron restos modernos en su superficie.

Fase 2ª Época Moderna-contemporánea: Aquí se produce la construcción de la cochera a principios del XX, además se utiliza parte del muro islámico como pared útil de una de las casas adyacentes al yacimiento. La cochera rompe el muro islámico ya que esta construcción corta justamente al islámico en un de sus esquinas, produciéndose posteriormente el relleno interior entre los dos muros, que además les sirvió de sustentación del mismo muro del s XX.

Fase 3ª Época Moderna: Durante esta fase parece clara la reutilización del muro ya que se aprecia un recrecido en su parte interior.

Fase 4ª Época Medieval Islámica: Fase propiamente islámica, del que se aprecia el muro perimetral de la torre y que sostiene el terreno natural enlazando en ángulo a la estructura de vigilancia o torre, permitiendo la nivelación del terreno con el fin de funcionar como acceso a esta parte de la alquería.

Nos encontramos ante los restos de una estructura cuadrangular que podría interpretarse de maneras: por un lado podríamos encontrarnos ante una puerta acodada de acceso a la alquería islámica situada en la parte alta del casco antiguo de la zona conocida a través de documentos medievales. Por otro, siendo lo más probable, basándonos en la documentación escrita existente del siglo XIII podríamos estar ante la torre de vigilancia que las fuentes escritas describen en Ceutí, así como en los pueblos limítrofes Cabria pensar en una puerta de acceso a la alquería siempre que hubiera una muralla o recinto amurallado que circunvalara dicha zona, de la que apenas hemos hallado restos en la pared de contención de una de las calles de acceso a la zona superior del “Alto”. En cuanto a la hipótesis de encontrarnos ante los restos de la torre de Ceutí, esta se fundamenta principalmente en las fuentes escritas, textos de concesiones del siglo XIII, referentes al señorío de Ceutí y su torre, así como en paralelos que podemos encontrar en otras torres como la torre-alquería de Bofilla.

Carlos María López Martínez.

JORNADAS DE PATRIMONIO HISTÓRICO Y ARQUEOLOGÍA DE LA REGIÓN DE MURCIA celebradas en Murcia del 17 al 21 de noviembre de 2003. Dirección General de Cultura. Servicio de Patrimonio Histórico

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