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EN VEZ DE DOCTOR, DOCTORA
Les voy a contar algo serio
que hace poco me ha pasao
y coste que es cosa seria
aunque alguno se fígure
que soy algo esajerao.
Yo que me gusta contarles
tuiyo lo que me ha pasao
en las playas, en el campo
y hasta en el mismo mercao,
no me voy a callar abora
sin decir qué me ha pasao
al bajar a la ciudá
a vel a un especialista
por encontrarme pachucho
y en el cuerpo algo arrugao.
Y cuando ya me tocaba
y me dijo la enfermera
que teniba que pasar
pa que el meico me viera
me entró un temblor en las patas
que quería andar palante
y siempre lo hacía p'atrás.
Y no es que tuviera miedo,
ni mucho menos, qué va.
Pero al pasar allí dentro
y miral aquel roal
me dio una ambustia tan grande
que me tuve que agarral
a la probé la enfermera
que me miraba asusta.
Yo, aquel maldito mareo
me figuro fue normal
porque jamás yo pensé
que allí estuviera sentá
una muy maja doctora
que me dijo muy normal:
"Osté tranquilo, abuelico,
que aquí no le pasa na"
Pero yo me trastorné
porque sin dejarme hablar
ya me dijo que tenía
que comenzarme a quitar
toa la ropa que llevaba
de la cintura p'abajo
pa poderme esaminar.
Yo como me figuraba
tuiyo lo que iba a pasar
le dije si era lo mesmo
me podía desnudar
de la cintura p'arriba
porque el grano lo tenía
debajo de un costillar.
Pero poniéndose seria
y al mismo tiempo enfada
me dijo que ella mandaba
y no me iba a pasar na,
y fuera los pantalones,
y los calzones igual.
Yo hice lo que me dijo
pero cuando fue a mirarme
y vido que me queaban
los braslis para bajar
me dio un tirón ella mesma
y me dijo sin paral:
¡Pues sí que tiene osté miedo
en que le puedan miral
esta colilla e cigarro
que no sirve ya pa na!.
Máere mía, qué vergüenza
lo que me tié que pasal
cuando ya se pone viejo
y se tié que destapal,
pero yo, me "cati en brebas"
no lo veo muy normal
que pa miral un granucho
que hay debajo un costillar
te tengas que desnudar
y enseñal hasta los "eses"
aunque los quieras tapal.
Y encima te icen con gracia
y mucha guasilidá
que cuando ya semos viejos
a tuiyos los pasa igual:
viendo que hay una doctora,
ningún viejo quié pasal.
No me dio a mí mucho gusto
que me tratara de viejo,
y de viejo carcamal,
pero como ya me vido
lo que yo precisamente
no lo quería enseñal
tuve que tragal Saliva
sin poder ni rechistar.
Pero lo peor del caso
fue lo que dijo al final:
que el viejo es como el tallo
que se corta de un rosal
y si lo pones en agua
arrematao de cortal
sigue tieso varios días;
pero si dejas que el tallo
se ponga mustio además
ya no levanta cabeza
ni se puede enderezal.
Así es que, Tío Pepico,
se lo digo de verdá:
Si ogaño se va a la playa
y se deja el bañador
puede bañarse desnúo,
que usté ya no enseña na.
He dicho
PEPE LAS TELAS
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